Hay lugares en la tierra donde el paisaje no es solo un panorama que se contempla, sino un archivo silencioso de memorias milenarias. Entre los límites de los estados Aragua y Miranda, serpenteando a unos pocos kilómetros al sur de Tejerías, se alza la imponente Fila de Loma de Hierro. A simple vista, se presenta como una formación montañosa más de nuestra geografía, pero bajo su manto de vegetación y sus capas de laterita niquelífera late un auténtico santuario geológico: el Complejo Ofiolítico de Loma de Hierro. Un Viaje al Fondo del Océano Primigenio Imaginar este lugar requiere retroceder millones de años, hacia los tiempos del Cretácico. Lo que hoy pisamos con firmeza y contemplamos como crestas de montaña, en otro tiempo formó parte de las entrañas de la Tierra y del fondo marino. Las rocas ultramáficas —como las peridotitas serpentinitas—, los gabros y los basaltos que componen este complejo son testigos mudos de una antigua corteza oceánica y de colisiones tect...
Hay paisajes que guardan en su silencio la memoria profunda de los tiempos geológicos. Entre cerros y quebradas al sur de La Victoria, en los estados Aragua, Carabobo y Guárico, se levanta un testimonio pétreo que ha desafiado la mirada de los investigadores durante décadas: la Formación Volcánica de Tiara. A través de las páginas del tiempo y de los informes técnicos, este rincón geológico revela un pasado convulso, moldeado por el fuego subterráneo, la presión tectónica y el lento fluir de la historia natural. Un Nombre Forjado en el Fuego del Cretácico La historia formal de esta unidad comenzó cuando R. J. Smith, en 1952, empleó por primera vez el nombre de Rocas Volcánicas de Tiara para designar a las formaciones básicas y tobáceas que emergen cerca del caserío de Tiara. Sin embargo, la ciencia es un diálogo en constante evolución: R. Shagam (1960) rediseñó el término bautizándolo formalmente como Formación Volcánica de Tiara, uniendo en su nomenclatura la fuerza de los...